La Relajación

 

APRENDER  A RELAJARSE

 

La Relajación es una necesidad fundamental y básica, no una técnica artificial, con la que se pretende conseguir efectos llamativos. Toda nuestra vida es una cadena en la que la actividad alterna con el reposo. Reposo que quiere decir actividad interior de recuperación, de energias, gracias a la cual nos preparamos para poder actuar de nuevo.

 

Se puede afirmar que la relajación constituye exactamente la contrapartida de la acción. Por   consiquiente cuanto mejor practique una persona la relajación mayor será su capacidad de acción. Es evidente que si la persona se lanza hacia la acción, pasando sin reposo de una actividad  a otra, al final le fallará el control de la acción y ésta dejara de ser realmente productiva y eficiente, para convertirse en un impulso mecánico, sin contenido humano.

 

Por eso aprender a relajarse es aprender a actuar. Esta observación es importante, porque a todos nos parece que no tenemos tiempo suficiente para aprender a practicar la relajación, que todos tenemos cosas más importantes que hacer que estar estirados durante cinco, diez o un cuarto de hora sin darnos cuenta de que el primer asunto urgente somos nosotros mismos.

 

Si no reparamos nuestra maquinaria, si no hacemos que nuestro organismo y nuestra mente esten en las debidas condiciones, toda nuestra actividad será relativamente mediocre.

 

Conviene que aprendamos a ver la relajación desde este punto de vista positivo, como contrapartida de la acción; es en el silencio de la relajación donde se fragua, donde se capacita cada uno para actuar despues con mayor eficacia, energia y presencia de sí mismo.

 

Hay que insistir en que la relajación interesa a todos como el que busca en el Yoga la propia superación, el encuentro consigo mismo o su perfección espiritual. No hay que olvidar que la relajación es el punto de partida para trabajos ulteriores de Meditación, de domínio de la mente, incluso de desarrollo de nuevas facultades psíquicas; si no se practica bien la Relajación, resulta inúltil toda técnica mental.

 

 

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